Porqué no me gusta Dove ni sus campañas sobre la mujer real

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Porqué no me gusta Dove ni sus campañas sobre la mujer real

Recientemente la conocida marca Dove, para celebrar la diversidad de “todas las mujeres”, ha decidido poner a nuestra disposición una aplicación en la que te puedes descargar unos emojis en donde aparecen mujeres con distintos tonos de piel y pelo rizado.

A primera vista parece algo positivo e inclusivo, pero si comenzamos a indagar la cosa se pone fea… porque en realidad nada es lo que parece, sobre todo en la publicidad.

Dove, ya nos tiene acostumbradas a sus campañas sobre “la mujer real” (como si no lo fuesemos ya) donde aparecen mujeres standard que pretenden representarnos a todas, pero si nos fijamos con más detenimiento vemos que los anuncios de Dove muestran una belleza segmentada dentro de lo socialmente aceptable, es decir, dentro de cada variedad de mujer (sea del tamaño, altura y color que sea) Dove nos dice sutilmente: “esta es la mujer a la que deberías parecerte dentro de tu tipo de belleza” y por lo tanto sigue creando otro subcanon, a lo muñecas matrioskas, que se sumaría al ya existente estrecho canon de belleza social que mide a las mujeres no por lo que valen realmente sino por su imagen y además fuerza a muchas a intentar alcanzar dicho ideal surrealista, hasta el punto de contraer enfermedades tanto físicas como mentales tales como la anorexia, la bulimia y vigorexia (en los hombres) entre otros.

La campaña #loveyourcurls de Dove surgió como una especie de “premio de consolación” o estrategia de marketing, más que de petición, para las mujeres que tienen el pelo rizado o “difícil”. Ya que según un estudio (muy cuestionable) realizado por Dove, a la mayoría de mujeres que no tienen el pelo liso no les gusta su cabellera y sólo cuatro de cada diez niñas con rizos, en E.E.U.U, piensa que su pelo es bonito. Dove publicó recientemente un libro (que “casualmente” se está vendiendo como churros) de poemas, escrito por Taiye Selasie, autora de Lejos de Gana, para subirle el autoestima a las mujeres y niñas de pelo ondulado y rebelde, que según la sociedad deberían estar acomplejadas de sus hermosas melenas leoninas o por sus tweeny weeny afro (pelo afro corto).

 

Portada del libro de poemas "Love your curls"

Portada del libro de poemas “Love your curls”

Siguiendo con más investigaciones de esta empresa nos encontramos con que:

 

  • Las chicas con rizos, no sienten que sus imágenes son representadas en los emojis, ya que 3 de cada 5 dicen no sentirse representadas debidamente en los emojis.
  • Al 82% de las mujeres con melenas enroscadas les gustaría ver su imagen capilar debidamente representado en los emojis.
  • El 72% de las curlies quieren usar emojis que se parezcan a ellas cuando expresan sus emociones a través de mensajes de texto.

 

Pues bien, el resultado de las estadísticas de Dove, que no sé bien a qué empresa se lo encargaron, ha sido el que aparece a continuación:

 

Emojis Dove

Emojis Dove

 

¿No os parece que falta alguien aquí? Cuando dicen representar todas las mujeres con pelo rizado, precisamente fallan en no representar a las mujeres que más necesitan verse representadas: las mujeres negras y otras minorías poco representadas en los medios. No digo que los emojis tengan que estar hechas a imagen y semejanza, a la perfección, de todas las mujeres pero cuando no veo ninguna mujer negra con pelo afro en estos emojis pienso: hmmm a lo mejor la campaña de Dove es sólo para las mujeres de pelo rizado y no para las mujeres con el “pelo indomable”. Esto señoras y señores no me parece muy positivo, no sólo para las mujeres en general sino más bien para las niñas pequeñas afro que están creciendo (que al menos en el mundo moderno son las que se pasan todo el día usando el móvil) ya sin muchos referentes que se parezcan a ellas en la sociedad Occidental, cuyos padres luego tienen que hacer muchos esfuerzos para que se sientan aceptadas y queridas. Esta “discriminación de rizos” no tiene sentido y nos mantiene luchando entre nosotras las mujeres negras dentro y fuera de la comunidad afro, en lugar de ganarle la batalla al verdadero opresor: El Sistema.

Estos emojis, a mi modo de ver, representan sólo a un segmento de la población mundial, y posiblemente dicha población, según las estadísticas de Dove, sea la población “preferente” ante la visión distorsionada de los occidentales. Creo que si Dove hubiese querido sinceramente representarnos a todas habría hecho estudios serios y abría preguntado por todo el mundo (ya que vende por todo el globo no les cuesta nada hacer una estadística global bien hecha) para saber de forma aproximada cómo quieren REALMENTE las mujeres con rizos y pelo encrespado verse retratadas.

Aún más dantesco que lo anterior es la hipocresía de Uniliever, la empresa multinacional bajo la que opera Dove , que va por Asia y Africa vendiendo jabones para aclararse la piel (“belleza blanca”) mientras que en Europa y América vende productos para que las féminas se sientan “reales y bellas”.

Todas somos bellas si nos sentimos bellas desde dentro, no existe una belleza universal porque todas vivimos nuestra realidad de forma subjetiva, lo que pasa es que los publicistas y las grandes corporaciones que pagan a dichos publicistas y a “los ilusionistas de los medios de comunicación”, para que anuncien sus productos, ganan más si nos sentimos inconformes e insatisfechas con nuestra imagen, porque está demostrado que la gente con el autoestima baja consume mucho más.

Estos “magos de la comunicación” juegan muy bien sus cartas porque, al igual que los políticos, cuentan verdades a medias y lo demás no lo cuentan o lo manipulan tanto que acabamos confundidos sin poder distinguir el norte del sur, pero como llegan a muchos hogares a través de la “caja tonta”, más conocida como televisión, y las redes sociales, su mensaje acaba grabándose en nuestro subconsciente y terminamos internalizando dichos mensajes subliminales y asumiéndolos como una certeza incuestionable. Está claro que si una mentira se repite muchas veces acaba pasando por una verdad.

La publicidad hace más daño a nuestra psique de lo que creemos , creo que es hora de que los consumidores comencemos a concienciarnos sobre lo que consumimos y a quién, porque al fin y al cabo el consumidor es el que tiene el verdadero poder de crear y vivir su propia realidad. No dejemos que la psicología barata, con nociones pseudoemocionales, de algunos anuncios nos nublen la mente y nos alejen de lo verdaderamente real e importante.

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